Conocí a Stanislav Grof en el 2006 en Barcelona en una charla que dio en la UPF. A sus 76 años me pareció una persona con mucha presencia, cercano y de una gran lucidez. En aquel momento comenzaba mi doctorado con la intención de estudiar los efectos que produce la Respiración Holotrópica, y tuve la oportunidad de hablarlo con el. Grof me escucho atentamente, como siempre hace, y me dio algunos consejos.


Un año después se me presento la oportunidad de hacer una investigación en un seminario que realizaba cerca de Nueva York. Nuestra relación se fue consolidando, y partir de entonces nos fuimos encontrando en diferentes contextos (congresos, cursos de formación y talleres de respiración holotrópica) y lugares del mundo (Suiza, San Francisco, Moscú, el desierto de Josua Tree…). En el 2009 volví a participar en un seminario suyo en Nueva York, y le pedí una entrevista.


Me concedió un par de horas de su tiempo en el hotel en el que se alojaba en el aeropuerto JFK, mientras esperaba su vuelo. Esa entrevista se ha ido prolongando desde entonces: la continuamos aquel mismo año en Milán, y al año siguiente en Moscú y San Francisco. Y, cada vez que le vuelvo a ver, aprovecho para hacerle alguna pregunta que se me quedo en el tintero o que emerge en la medida que profundizo en su trabajo.


A continuación, presento un extracto de nuestra entrevista-dialogo, centrándome en sus aportaciones a la psicología transpersonal, y la primera etapa de su carrera, en la que trabajo en investigación con psiquedélicos.


boton_iker