¿Que es la Psicologia Transpersonal?

La psicología transpersonal nace a finales de los años sesenta en los EEUU a raíz del interés de un grupo de psicólogos, psiquiatras y psicoterapeutas en expandir el marco de la psicología humanista más allá de su centro de atención sobre el yo individual, interesándose por el estudio de la dimensión espiritual y trascendente de la naturaleza humana y de la existencia.

En septiembre de 1967 Abraham Maslow, en una charla en la First Unitarian Church de San Francisco titulada “The farther reaches of human nature”, y siendo presidente de la American Psychology Association, hizo la primera presentación pública de la cuarta fuerza en el campo de la psicología.


Posteriormente, en una reunión en la que participaron Maslow, Víctor Frankl, James Fadiman y Stanislav Grof, decidieron emplear la palabra transpersonal para denominar esta corriente. Consideraron que este término expresaba adecuadamente la idea que querían transmitir: algo que más allá de la individualidad, del desarrollo de la persona, que es mas inclusivo que la personalidad individual, o que es mayor que ella (Sutich, 1976).

En junio de 1969 se publico el primer número de la Journal of Transpersonal Psychology. En esta revista apareció la primera definición de la psicología transpersonal. Se propuso una definición muy detallada, con el objetivo de evitar generalizaciones y simplificaciones:


La psicología transpersonal (o Cuarta Fuerza) es el nombre dado a una fuerza emergente en el campo de la psicología por un grupo de psicólogos y profesionales de otros campos que están interesados en las capacidades y potencialidades humanas últimas que no tienen un lugar sistemático en la Primera Fuerza (la teoría positivista o conductista), la Segunda Fuerza (el psicoanálisis clásico), o la Tercera Fuerza (la psicología humanista).

La emergente Cuarta Fuerza (la Psicología Transpersonal) esta específicamente interesada en el estudio científico y la implementación responsable de las metanecesidades los valores últimos, la consciencia de unidad, las experiencias cumbre, los valores-B, el éxtasis, las experiencias místicas, el Ser, la auto-actualización, la esencia, el asombro, el sentido último, la trascendencia del self, el espíritu, la unidad, la consciencia cósmica… los fenómenos transcendentes… y los conceptos, experiencias y actividades relacionados.

Esta definición está sujeta a interpretaciones… en relación a la consideración y aceptación de sus contenidos como esencialmente naturalistas, teístas, supernaturalistas, o cualquier otra clasificación”.


En 1976 la psicología transpersonal consiguió ser aceptada como (sub)división por la APA dentro del área de psicología humanista, y en el año 1994, el DSM IV incluyó una categoría denominada “problemas religiosos”, reconociendo explícitamente que esta dimensión es un factor a tener en cuenta en el ámbito de la salud mental.

Otra característica de esta orientación es que no pretende ser otro enfoque más que se sume a los ya existentes, sino que se plantea como una metaperspectiva que pretende llegar a establecer la contribución e integración de las diferentes escuelas de psicología. Walsh y Vaughan (1982) señalan que tradicionalmente las diferentes escuelas o modelos en psicología se han considerado antagónicos e incompatibles, y creen que la psicología transpersonal puede representar un enfoque abarcador que supere estas dicotomías:


un enfoque más amplio lleva a pensar que por lo menos algunos modelos pueden ser complementarios, y cabe esperar que una actitud lo bastante amplia y libre de prejuicios pueda abarcar e integrar muchos de los modelos principales… (un) modelo transpersonal… que los sitúe en el marco de un contexto expandido de la naturaleza humana” (Walsh y Vaughan, 1982: 18).


En esta línea, Ken Wilber planteó la existencia de un espectro de la consciencia. Afirma que cada escuela de psicología se ocupa principalmente de una banda diferente de ese espectro, es decir, cada una de ellas se corresponde con un determinado nivel de la experiencia consciente. Posteriormente Wilber ha desarrollado una psicología integral, situando los diferentes modelos psicológicos en una concepción extendida de la naturaleza humana. Su modelo abarca estados de consciencia y bienestar que tradicionalmente han sido malinterpretados y patologizados por la psicología occidental y la psiquiatría por falta de un marco de referencia para su adecuado entendimiento.

La psicología transpersonal tiene una orientación interdisciplinar e intercultural, configurándose como una metaperspectiva que intenta estudiar la relación entre diferentes cosmovisiones y se adscribe a una amplia posición científica y filosófica para comprobar sus supuestos (Grof, 1994).


En cuanto a las características de estas experiencias transpersonales, a pesar de su diversidad, algunos autores han establecido un conjunto de características que comparten todas ellas. Walsh y Vaughman (1994) destacan las siguientes: la sensación de que escapan a toda descripción (inefabilidad); una sensación aumentada de lucidez y entendimiento; una percepción de las dimensiones del espacio y tiempo que se aleja de lo habitual; intensos afectos positivos; apreciación de la naturaleza unitiva e integrada del universo y sus componentes, y del lugar que a uno le corresponde en él. Posteriormente Grof dio una definición más acotada, considerando que son experiencias que implican una expansión de la consciencia mas allá de las fronteras habituales del ego, y/o mas allá de las limitaciones del tiempo y/o espacio (Grof, 1994).


Estas experiencias se pueden producir espontáneamente o inducir a través de toda una serie de técnicas que “el ser humano conoce y ha empleado desde la más remota antigüedad” (Rubia, 2003: 13). Entre estas técnicas están la práctica de la meditación, el ayuno, la música, la danza, la hipnosis, la deprivación sensorial, la ingestión de substancias psicoactivas, la privación de sueño y la hiperventilación. La psicología transpersonal ha empleado principalmente la deprivación sensorial, el biofeedback, la terapia psiquedélica, la meditación y la respiración holotrópica, atribuyéndoles el potencial de producir profundos cambios en la personalidad.


La psicología transpersonal considera que a través de estas técnicas se accede a lo que se ha denominado estados alterados de consciencia (Tart, 1972; 1979), estados no ordinarios de consciencia (Grof, 1988) o estados modificados de consciencia (Fericgla, 1997). Cuando una persona accede a estos estados pude tener las experiencias que hemos ido señalando: experiencias religiosas, místicas, extáticas, experiencias cumbre, consciencia de unidad etc.